Vengo de una semana muy movida, con exàmenes y parciales muy seguidos.
Hace varios días que mi rutina es bastante cansadora, sentarme en la computadora por la mañana y levantarme una hora antes de entrar a clases a las 20:00, para despejarme un poco, para luego volver a sentarme frente a la computadora hasta las 23:00 horas.
Con el paso de los días me he ido metiendo cada vez más en este mundo virtual, al punto que por momentos pierdo la noción del tiempo, me olvido que hace horas que estoy frente a la pc, y lo único que me recuerda que es hora de parar es el dolor de cabeza y el ardor de los ojos que piden a gritos que los aleje del brillo del monitor.
El nerviosismo que me generan los parciales, ridículamente me resulta muy placentero, me gusta mucho la sensación de miedo que siento unos minutos antes de entrar al salón, la sudoración helada en las manos, el temblequeo involuntario de las piernas.
El ritual es siempre el mismo, busco una silla del lado izquierdo del salón, aproximadamente en el centro, no me gusta la derecha, no se por qué, una vez allí me siento, saco rápidamente mis lentes, me los pongo y los empujo contra mis ojos como asegurándose que están en la posición correcta. Me balanceo en la silla, levanto los pies sobre la varilla que la atraviesa transversalmente, me inclino ligeramente hacia delante y hago girar una y otra vez el lápiz sobre mis dedos.
Me incomoda bastante que se demoren en entregar las hojas, que se detengan a charlar, o que cuenten las hojas por fila más de una vez.
Y mientras transcurren esos interminables segundos hasta que la hoja llega a mi, mi mente hace un recorrido a toda velocidad por los conceptos que se supone debo saber, y es ahí cuando me digo “oh no dios mío, no me acuerdo de esto o de aquello”.
Cuando comienzo a escribir me cambia el trazo, suelo ser bastante prolija, tengo una letra pareja y clara, pero cuando se trata de un examen, se transforma en unos trazos desparejos e irregulares que dejan entrever mi nerviosismo.
Hoy extraño la vida real, los amigos de carne y hueso que hace tiempo no veo, extraño a mi novio que durante la semana no es más que una voz al otro lado del teléfono.
Los tiempos se van comprimiendo y estoy tan sólo a un mes, 30 días para estar del otro lado, un último esfuerzo…
Pero por ahora me espera seguir instalada en esta virtualidad, de a ratos opaca, de a ratos brillantes, emocionante a veces y otras muchas frustrante.
Soñar con códigos, corchetes y teclados, pensar en sql cuando me estoy comiendo una milanesa con fritas, con el plato apoyado junto al mouse, hablar por teléfono mientras puteo porque el programa me tira un error, esas pequeñas cosas me hacen ser yo.
Se que no podría dedicarle tanto tiempo a otra cosa, sé que por primera vez y luego de pasar por varias carreras encontré lo que me gusta, lo que me desafía y lo que me apasiona, así que pese al cansancio que me ataca a estas horas, tengo todas las ganas y la fuerza para seguir con esta pequeña vida virtual.
10 comentarios:
Pues nada Vero tú sigue adelante y ya verás el final del túnel. Te deseo éxitos y un abrazo!
Entiendo bien este proceso que cuentas, ese tiempo previo al examen, a las pruebas... aunque hace ya tiempo que lo dejé atrás, los recuerdo con afecto. Una vez pasado y con resultados en mano, uno se da cuenta que valió la pena todo esfuerzo.
Adelante y que tengas suerte.
Un abrazo.
Muchisisima suerte, vero, ánimo y sigue luchando por los sueños campeona.
Un abrazo transoceánico y sincero.
¡Uy, me recordaste mis tiempos del IPA...! Sí, claro, una tiene sus rituales, aunque capaz que no se da cuenta de ellos... Ahora que lo pienso, jamás me senté en el fondo del salón (en ninguna actividad académica, ni siquiera en la escuela primaria, imagino que por mi escasa estatura...)
Y más allá del estrés y la "locura" de estar sumida horas y horas en lo mismo, el placer de hacer lo que te gusta lo vale, sin duda alguna!
Besos!
Quise venir a saludarte, Vero. Se te extraña por allá, aunque sea de vez en cuando. Ojalá salga bien todo eso de los parciales.
Un abrazo
Roberto
Pero tienes a gente expectante, esperándote ahí afuera. deseando darte un abrazo. Así se aguata lo que sea.
Un saludo y decir que mi libro ya está disponible en casadellibro.com
por si acaso alguien...
Este año puedo decir lo mismo que vos. Hasta me pongo nerviosa en las pruebas, cosa que no me pasaba tanto antes.
Un beso y fuerza que ya llegamos! jejeje
Hola, solo pasando a saludar. ¿como esta Colonia?
Pasé a dejarte un beso. ¡Se te extraña, gurisa!
¡¡¡Bienvenida a la metrópoli, gurisa!!!
Espero que no te encandilen las luces de la gran ciudad, jijiji!!!
¡¡¡Besotes!!!
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