Tiene gracia y la sonrisa de un ángel, es capaz de desviar las miradas de hombres y mujeres al pasar.
Caminaba tras un sueño que se empezó a desdibujar.
¿Era fama?
¿Era dinero?
¿Era manejarse en la alta sociedad?
¿Eran cámaras?
¿Eran notas?
¿Era ropa cara y de diseño?
¿Era todo esto, o era esto y la felicidad?
M vive y se deja llevar, M siente que no quiere nada más, esto es justo lo que necesitaba para sentirse en la gloria, tocar el cielo e ir aún un poco más allá.
En este entorno llega el amor, pero el amor no ha de ser cualquiera, M necesita una amante maduro que reúna las condiciones necesarias para hacerla feliz.
El dinero apuntala el amor, las fiestas, las salidas los excesos le dan el condimento que necesita la relación.

Las discusiones, los gritos, el dolor, el llanto, los golpes, la sangre, el amor.
Los regalos, los mimos, y el perdón.
M maquilla sus marcas, y piensa que no son tantas, se toma unas fotos, se arregla y sale porque afuera la vida y la fama la llaman.
Los ojos húmedos, le nublan un poco la mirada, aún así camina porque afuera hay gente que la mira, hay gente para la que M quiere estar radiante.
M tiene miedo y tiene frío, el amor al dinero ya no le proporciona un buen abrigo.
Ella sabe que debe alejarse, pero tampoco es tan fácil, y es por eso que M decide vivir de las apariencias mientras aparenta vivir.
7 comentarios:
Es la desgracia de quien elige el camino equivocado en la vida. Por desgracia nos sucede a demasiados y me incluyo porque yo al principio lo elegí; ahora, todavía estoy tratando de enmendar un error por el que pagué un alto precio... Años perdidos de vida. Un saludo!
Muy bueno. Es súper interesante la historia, y me parece que está bueno que la escribieras.
No es nada fácil vivir para afuera, aparentando...
Siempre hay mucho más bajo la superficie.
Impresionante, Vero. Eso no es vida, claro. Pero romper los moldes y las ataduras, buscar la salida del laberinto que a veces una misma se construye, es una tarea ardua, muy ardua.
Que puede llevar toda la vida.
Que puede costar la vida.
Andrea que puedo decir a mi la verdad me cuesta pila entender como una mujer se puede bancar eso, escucharla argumentar en favor de su agresor, decir que él no es malo que sólo se equivoco....
Impotencia esa es la palabra
Ah, es que yo no lo entiendo. No puedo ni remotamente, por más que trate. Pero pasa, y con mucha más frecuencia de lo que una cree... Seguramente hay cuestiones muy complejas de fondo en esas mujeres, en esas relaciones, que a vos y a mí nos pueden parecer terribles, pero que ellas de algún modo, toleran y justifican, o no, pero no saben, o no pueden, zafar de ellas.
El camino más fácil, a veces resulta no ser el adecuado.
Y los puñetados hielan el alma y las mejillas, debe ser ese frio el que congela su vida e intenciones.
Debe de ser la tiniebla la que impide gritar.
Muy bueno Cielo, estremecedor.
Besos
Hola Vero, esta historia, real o ficticia es una historia que se convierte en verdadera a cada día y en cientos de mujeres y hombres también.
Aquellos que fundamentan su existencia en el lujo, en lo superficial, en el dinero y van dejando de lado los valores que te hacen apreciar la vida, y van olvidando que las cosas hermosas de la vida, tal vez son los sencillos detalles cotidianos.
Hay a diario cientos de estos seres que van perdiendo todo en pos de nada, y no se dan cuenta que su verdadero dolor es no tener nada de lo sencillo que te da la momentánea felicidad.
Un Saludo a ti y a Colonia, desde mi sur.
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